El pequeño Cupido, cansado de los días de invierno
Lloraba lamentándose por el cielo triste
Hasta que, ¡niño tonto! Lloró todos sus ojos;
Y crecieron las violetas.
Por qué el amor es ciego
viernes, 15 de julio de 2011
Publicado por
jazmin kano
en
21:50
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Etiquetas:
poema
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